Comparte tu experiencia con respeto y detalle
Al narrar lo vivido, evita revelar ubicaciones sensibles o datos que pongan en riesgo futuras reuniones. Describe sensaciones, aprendizajes y momentos que te transformaron, y reconoce a quienes organizaron con cariño y prudencia. Tu voz puede inspirar a otros a cuidar, no a invadir. Las palabras, bien usadas, también son palmas que acompañan, celebran y protegen, haciendo que el eco llegue sin romper la delicada intimidad que lo sustenta.